Definición de ábside

  • En la arquitectura civil romana, el ábside era una estancia de forma semicircular con cubierta abovedada (con una media cúpula). Era habitual en las basílicas, edificios administrativos dedicados, principalmente, a procesos de derecho civil y mercantil; el magistrado ocupaba la parte principal del ábside. También hay ábsides en los palacetes romanos (villae), sobre todo en las salas más lujosas, a menudo formando grupos de tres, dando a la habitación una planta de forma trebolada.
  • En la arquitectura religiosa cristiana, es la parte de la construcción situada en la cabecera que cierra el presbiterio y se proyecta hacia el exterior de las iglesias, sobresaliendo del edificio. Generalmente tiene planta semicircular, en hemiciclo, pero puede ser también poligonal (común en el estilo gótico) o incluso plano (propio de la arquitectura prerrománica española). Suele estar cubierto por algún tipo de bóveda llamada exedra que tiene forma de cuarto de esfera. El ábside tiene, por su parte baja interior, un banco corrido llamado solea, para los sacerdotes y una cátedra central, para el oficiante principal. En su centro está el altar, originalmente cubierto por un templete o ciborio, y se separaba del resto del templo por el septum o iconostasio.

El término ábside pertenece al ámbito de la arquitectura. Por él conocemos a la sección cabecera de una iglesia, donde normalmente se ubica el altar, es decir, la parte más importante de la iglesia. La palabra ábside proviene del griego apsis que significa arco o bóveda, y el nombre fue elegido para esta sección de la iglesia porque normalmente las construcciones religiosas de este tipo solían tener una cabecera con forma de arco, a pesar de que con el tiempo tal diseño pudo ir variando.

Las primeras construcciones religiosas para el Cristianismo se inspiran en construcciones clásicas como las griegas y las romanas en las cuales el interior del templo daba a un largo pasillo al final de cual se ubicaba una estatua del dios reinante en esa casa. Las iglesias y basílicas cristianas de fines del Imperio Romano y de la primera etapa de la Edad Media siguieron este emplazamiento que podía variar en términos de tamaño pero que siempre presentaba una sección principal donde se ubicaba el altar, al final del pasillo. Esta sección se conoce entonces como ábside. La forma más común para los ábsides de las iglesias cristianas fue la del semicírculo, diseño típico del estilo románico. Sin embargo, con el paso del tiempo y el desarrollo de otros estilos artísticos de la arquitectura ese formato pudo ir variando hacia formas cuadradas, rectangulares, poligonales, etc.

Otra característica típica o tradicional del ábside es que suele mantener una forma abovedada, lo cual genera una sensación de mayor conexión con Dios y Jesús. La forma semicircular típica del ábside puede observarse tanto desde adentro como desde afuera ya que la misma sobresale como parte de la construcción luego de la nave (parte central o pasillo) de la iglesia. Desde fuera se ve su lado convexo. Al ábside se pueden agregar a veces absidiolos que son pequeños espacios también abovedados y semicirculares que se pueden ubicar en contacto con el ábside mayor. Estos absidiolos pueden cumplir funciones estéticas como también ser prácticos y tener un objetivo específico.