Significado de acento

  • m. Tilde, signo ortográfico que se coloca sobre una vocal, de acuerdo a unas normas establecidas, indicando la sílaba tónica o algún matiz especial de pronunciación:
    acento ortográfico.
  • Pronunciación destacada de una sílaba en el interior de una palabra, para distinguirla de las demás:
    acento de intensidad o prosódico.
  • Particulares inflexiones de voz de una región:
    tiene acento sevillano.
  • Modulación de la voz:
    acento triste.
  • Énfasis, intensidad.
    Se construye con los verbos cargar y poner: el Gobierno puso especial acento en el problema del paro.
  • acento agudo Acento ortográfico que tiene forma de raya inclinada que baja de derecha a izquierda (´):
    el acento agudo es el único que se usa en español.
  • acento circunflejo Acento ortográfico que tiene forma de ángulo con el vértice hacia arriba (^):
    el acento circunflejo se usa en francés.
  • acento grave Acento ortográfico que tiene forma de raya inclinada que baja de izquierda a derecha (`):
    la palabra francesa "père" lleva acento grave.

Definición de acento

  • En Lingüística. Realce con que se pronuncia una sílaba, dándole mayor tono o relieve que las demás.
  • Raya diagonal que se hace en ciertos casos sobre una vocal para indicar que debe ser pronunciada con mayor intensidad o para diferenciar una palabra de otra.
  • En Poesía. Entonación de la voz al hablar, o tono particular para indicar ciertas emociones o propósitos.
  • Manera de hablar y pronunciar característica de un individuo o región.

La palabra acento deriva del término latino accentus, que a su vez tiene su origen en un vocablo griego. Se trata de la articulación de la voz para resaltar, con la pronunciación, una sílaba de la palabra. Esta distinción se produce a través de una mayor intensidad o gracias a un tono más elevado.

En el caso de la lengua hablada, a este relieve de la pronunciación se lo conoce como acento tonal. En los textos escritos, el acento puede ser ortográfico e incluir una tilde, que es una pequeña raya oblicua que, en español, baja de derecha a izquierda de quien lee o escribe.

La tilde permite señalar cuál es la sílaba tónica de la palabra, que requerirá de una mayor fuerza en su pronunciación. Este acento ortográfico también permite distinguir entre dos palabras que se escriben de la misma forma pero que señalan diferentes cosas: “salto / saltó”, “el / él”, “gano / ganó”, “solo / sólo”.

Por otro lado, no todos los acentos de los vocablos castellanos son indicados con tildes. Sin embargo, gracias a una serie de reglas, es posible leer correctamente cualquier palabra sin necesidad de conocerla; cabe mencionar que en otros idiomas, como el inglés o el japonés, por ejemplo, la fonética exacta de ciertos términos no está implícita a través de la ortografía, por lo cual es indispensable memorizarla. Retomando el español, se sabe que:

* las palabras agudas llevan tilde cuando terminan en ‘n’, ‘s’ o vocal;

* las graves, cuando no finalizan en ‘n’, ‘s’ o vocal;

* las esdrújulas son las únicas palabras que siempre llevan acento ortográfico.

Basándonos en los tres puntos recién expuestos, tomemos como ejemplo la palabra “tejen”, del verbo “tejer”. Es un vocablo de dos sílabas, que finaliza con la letra ‘n’. Dado que no lleva tilde, podemos deducir que se trata de una palabra grave, por lo cual su acento recae en su primera sílaba, o sea “te”.

El acento también hace referencia a una entonación particular que el hablante utiliza de acuerdo a su ánimo o propósito, o a las particularidades fonéticas que caracterizan a los hablantes de una determinada región. Con respecto al último punto, resulta muy interesante analizar cuántas formas diversas presentan la mayoría de los idiomas en las distintas zonas geográficas donde se hablan.

El castellano, por ejemplo, tiene una gran variedad de acentos, incluso dentro de un mismo país; en Argentina, el salteño, el pampeano y el cordobés son tres acentos considerablemente distintos, cada uno con su tonada particular, acompañada de regionalismos y gestos que los hacen parecer tres idiomas independientes. Lo mismo sucede en España, donde un malagueño, un madrileño y un barcelonés se distinguen a leguas por su manera de hablar.

En la música, el acento señala donde cae el peso del pulso. En este sentido, el acento puede aparecer como una marca dentro de la notación musical, que señala qué nota tiene que ser reproducida con mayor intensidad. Sin embargo, todas las partituras llevan una acentuación implícita, la cual se deduce observando el tipo de compás, indicado al comienzo de cada parte de la obra (si se trata de una composición tal como un concierto para piano o una sinfonía) y en cada alteración.

Si se trata de un compás de 2/4 (dos cuartos), se sabe que el primer tiempo de cada compás debe sonar con más intensidad que el segundo. De esta forma, si tomamos un compás con dos negras (teniendo en cuenta que la negra es la figura 4, y en este caso cada compás consta de 2 negras) su correcta acentuación resulta muy sencilla. Cabe mencionar que una melodía muy compleja puede ser difícil de acentuar a primera vista, por lo cual es imprescindible dominar las bases de la lectura musical.

Por último, en la poesía, el acento rítmico es un recurso estilístico que aparece como un elemento constitutivo del verso.

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