Significado de alcohol

  • m. Líquido incoloro e inflamable, de olor fuerte, que se obtiene por la destilación del vino o de otros licores:
    alcohol etílico.
  • Bebida que lo contiene:
    beber alcohol perjudica la salud.
  • Cada uno de los compuestos orgánicos que contienen el grupo hidroxilo unido a un radical alifático o a alguno de sus derivados:
    por el número de grupos hidroxilo existente en la molécula, los alcoholes se clasifican en monoalcoholes, dialcoholes, trialcoholes y polialcoholes.
  • alcohol absoluto El que se halla en estado puro.
  • alcohol etílico Líquido incoloro de olor fuerte que arde fácilmente. Se obtiene de la destilación de productos de fermentación de sustancias azucaradas o feculentas, como las uvas, la remolacha o la patata. Se encuentra en muchas bebidas, como el vino o la cerveza, y se utiliza mucho en la industria.
  • alcohol metílico Líquido incoloro, semejante en su olor y otras propiedades al alcohol etílico. Es venenoso.

Definición de alcohol

  • En Química. Cualquiera de los hidrocarburos saturados o alcanos que contienen un grupo hidróxilo (-OH) en sustitución de un átomo de hidrógeno enlazado de forma covalente
  • Por antonomasia, aquel que se presenta en forma líquida, siendo incoloro, diáfano, inflamable y de olor fuerte, que obtenido tradicionalmente por fermentación de azúcares es el componente distintivo de las bebidas alcohólicas

El alcohol es, desde un punto de vista químico, aquel compuesto orgánico que contiene el grupo hidroxilo unido a un radical alifático o a alguno de sus derivados. En este sentido, dado que se trata de un compuesto, existen diversos tipos de alcoholes.

En el lenguaje cotidiano, se conoce como alcohol al compuesto químico etanol, también nombrado como alcohol etílico. Se trata de un líquido incoloro e inflamable, cuyo punto de ebullición es 78ºC.

La fórmula química del alcohol etílico es CH3-CH2-OH. Este compuesto se utiliza para preparar las bebidas alcohólicas, las cuales, en muchas oportunidades, también son conocidas simplemente como alcohol (por ejemplo, “Tenemos que comprar el alcohol para la fiesta de esta noche”, “Miguel bebió demasiado alcohol, ya no sabe lo que dice”).

Las bebidas alcohólicas pueden producirse por fermentación (como el vino y la cerveza) o por destilación (como el licor). El porcentaje de alcohol etílico presente en cada bebida puede variar: la cerveza presenta, aproximadamente, un 5% de alcohol; el vino se acerca al 15% y los licores pueden llegar a contener un 50% de etanol.

Cabe destacar que el alcohol etílico es una droga psicoactiva para los seres humanos. Su consumo produce, en principio, una sensación de alegría. Al tiempo, el individuo puede sufrir problemas de coordinación y tener la visión borrosa. Con un consumo excesivo, es posible alcanzar un estado de inconsciencia y, en un nivel extremo, llegar a la muerte por envenenamiento.

Estas consecuencias negativas del alcohol para el organismo hacen que la mayoría de los países prohíba el consumo de bebidas alcohólicas a los menores de cierta edad (por lo general, 18 años).

Hijos de padres alcohólicos

El alcoholismo es una enfermedad que no solamente afecta al sujeto que la padece sino también a quienes forman parte de su círculo afectivo, sobre todo su esposo/a e hijos, si los tiene. Nos detendremos en la relación que existe entre padres e hijos y en qué consecuencias puede traer el alcoholismo en ella.

Según lo expresa Margaret Cork, quien ha estudiado detenidamente el tema, en la infancia el individuo adquiere el sentido de seguridad y autoestima y, de acuerdo a cómo construya ambos, desarrollará una capacidad más o menos directa para enfrentar los complejos problemas que le tocan; es a partir de su relación con sus padres o tutores como construye la confianza en sí mismo y en los que le rodean.

Si los niños crecen en un ambiente donde el alcohol se halla presente, el nido en el que se eduque será absolutamente desintegrado en el que reinen la ansiedad, el dolor y el remordimiento; de este modo, los niños adquirirán conductas de adultos inestables, se endilgarán a sí mismos responsabilidades que no les corresponden y desarrollarán cualidades propias de los alcohólicos, la mentira y la manipulación, sobre todo.

Al llegar a la edad adulta, los hijos de padres alcohólicos, si no han trabajado sobre el foco del problema con ayuda de un terapeuta suelen tener actitudes nocivas contra ellos mismos. Dado que han tenido una infancia impregnada de actitudes críticas y de culpabilidad, su adultez no suele escapar a ellas y manifiestan una clara baja autoestima que los lleva a decidirse por dos caminos opuestos: hacer lo mismo que sus padres, que sus modelos (volverse alcohólicos) o entregarse a una vida de negación, intentando convertirse en personas de éxito y escondiendo sus problemas de autoestima.

Existe, sin embargo, un camino paralelo y, seguramente mucho más recomendado, el mismo consiste en revisar, en estudiar la existencia de sus padres, interiorizar sus sentimientos de la infancia y con todo eso hacer algo distinto, construyendo el amor propio de una forma sana y reconociendo que las críticas muchas veces pueden ser producentes, dependiendo de quién vengan y cómo sean dichas y que, a partir de ellas puede elaborarse una sana autocrítica y un juicio propio del entorno, fuera de los prejuicios y las experiencias impactantes de la infancia marcadas por el alcoholismo.

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