Significado de celibato

  • m. Estado de quien no ha contraído matrimonio, soltería, especialmente referido al estado de los religiosos que han hecho voto de castidad:
    los sacerdotes católicos deben vivir en celibato.

Definición de celibato

  • La condición de ser soltero.
  • Abstención de tener relaciones sexuales de cualquier tipo.

El diccionario de la Real Academia Española (RAE) reconoce al término celibato como sinónimo de soltería, que es el estado de soltero. Un hombre soltero es, por otra parte, aquel que no está casado.

Celibato (del latín caelibatus), de todas maneras, está asociado a una opción de vida. El concepto suele vincularse al modo de vida de los religiosos que optan por no mantener relaciones sexuales. En el caso de los sacerdotes católicos, el celibato es una condición indispensable e ineludible para ordenarse.

La fuerte influencia de la Iglesia Católica en lo referente al celibato hace que, a nivel general, el término se asocie de manera exclusiva a la religión. Sin embargo, el celibato puede ser una opción filosófica o social, e incluso puede ser obligado por la fuerza (como sucedía con los esclavos).

El celibato sacerdotal obligatorio en el catolicismo fue establecido en el Concilio de Trento (siglo XVI). Esta condición suele ser justificada por la necesidad de que el sacerdote se consagre exclusivamente a Dios. Entre los detractores, hay quienes aseguran que el celibato es el causante de los numerosos casos de abuso sexual cometidos por miembros de la Iglesia.

La noción de celibato puede compararse con la castidad, que es la moderación voluntaria del comportamiento para regular los placeres y los actos sexuales. El cristianismo cree que la castidad supone la capacidad de orientar el deseo sexual hacia objetivos morales. En el caso de los solteros, la castidad se traduce en la abstinencia sexual, mientras que, en los casados, la castidad implica la fidelidad.

Breve historia del celibato religioso

Contra lo que muchos eruditos intentan hacernos creer el celibato es un invento moderno, incluso el papel secundario de la mujer dentro de la iglesia lo es.

Se sabe que la Primera Comunidad Cristiana (encabezada por los discípulos de Jesús) se hallaba formada por varios hombres casados, incluso muchos de ellos con hijos y en la misma eran las mujeres quienes presidían la comida eucarística en el Siglo I.

A partir del siglo II comenzó a desarrollarse una ideología conocida como Gnosticismo que se caracterizaba por repeler todas aquellas cuestiones que tuvieran que ver con las cosas materiales y los placeres del cuerpo; se consideraba como bueno aquello que tuviera que ver con el espíritu y con las cosas materiales, la oscuridad y todo lo malo. Se creía, entonces, que una persona casada no podía ser perfecta, porque estaba desviando su verdadero trabajo en el mundo. Pese a ello, no fue hasta el siglo IV que se prohibió el casamiento de los sacerdotes. En el Concilio de Elvira, celebrado en el año 306 se determinó un decreto que decía que aquel sacerdote que la noche anterior a dar una misa durmiera con su esposa, perdería su trabajo.

En el siguiente Concilio, de Nicea, se decretó que ningún hombre que ya hubiera sido ordenado podía casarse y en el siguiente, en el año 325 se determinó que las mujeres no podían ser ordenadas; esto nos lleva a comprender que previamente, las mujeres sí podían ser ordenadas y ejercer el sacerdocio.

En el 385 Siricio abandonó a su esposa para ser consagrado Papa y decretó que los sacerdotes ya no podían seguir durmiendo con sus esposas y un tiempo más tarde el celibato se aferró a las palabras de San Agustín quien decía que nada había más poderoso para envilecer el espíritu que las caricias de una mujer y determinó que aquellos sacerdotes que fueran encontrados en la cama con su esposa, serían excomulgados.

En el año 590 el Papa conocido como Gregorio el Grande, afirmó que todo deseo sexual era intrínsecamente diabólico y recomendaba que los sacerdotes dejaran a sus familias y se entregaran definitivamente a la Iglesia. Pese a ello, todavía no existía unanimidad en este aspecto y en el siglo VIII, el Papa Bonifacio escribía que ningún obispo o sacerdote de Alemania era célibe.

Se considera que la imposición del celibato es una de las principales causas de actos atroces cometidos por miembros de la Iglesia; tal es así que según quedó plasmado en ciertos documentos, en el año 836, esta institución debió aceptar abiertamente que en muchos conventos y monasterios se habían realizado abortos e infanticidios para encubrir el accionar de ciertos clérigos que no podían mantenerse firmes en este mandato.

Pese a todos estos actos horrorosos, en el año 1123 el Papa Calixto II decretó que los matrimonios clericales no eran válidos y posteriormente no volvió a tocarse este mandato, convirtiéndose en una norma estricta para todo aquel que sintiera el llamado al sacerdocio. Cabe mencionar que en 1095 el Papa Urbano II ordenó que se vendiera como esclavas las esposas de los sacerdotes y que sus hijos fueran abandonados.

Al día de hoy, se cree que la Iglesia debería revisar esta regla, debido a que ha disminuido en gran medida el llamado al sacerdocio y, posiblemente, una de las razones sea esta abstinencia sexual impuesta.

Definiciones web