Significado de concentración

  • f. Reunión en un lugar de lo que estaba en varios:
    concentración de manifestantes.
  • Internamiento o reclusión de los deportistas y sus equipos antes de competir, con el fin de prepararse física y mentalmente para la victoria:
    el entrenador ha decidido que la concentración será en un balneario.
  • En una disolución, relación que existe entre la cantidad de sustancia disuelta y la del disolvente:
    en el mar hay una gran concentración de sal.
  • Estado mental que permite reflexionar sobre una sola cosa y mantener la atención en ella:
    necesita concentración para estudiar.
  • concentración parcelaria Agrupación de diversas fincas rústicas de reducida extensión en una más grande para facilitar el cultivo.

Definición de concentración

  • Acción de concentrar o concentrarse.
  • Relación que existe, en una disolución, entre la cantidad de sustancia disuelta y la de disolvente.

Se conoce como concentración al acto y consecuencia de concentrar o de concentrarse (concepto que hace referencia al logro de reunir en un determinado punto lo que se encontraba separado, de reducir en varias partes o sustancias el líquido para disminuir su volumen, y a la capacidad de reflexionar de manera profunda).

Desde la perspectiva de la química, concentración es una noción que describe a la relación, asociación o proporción que se puede establecer al comparar la cantidad de soluto (es decir, de sustancia capaz de disolverse) y el nivel de disolvente (es decir, la sustancia que logra que el soluto se disuelva) presentes en una disolución. Cuanto más baja sea la proporción de soluto disuelto, más chica será la concentración, y viceversa.

En el ámbito de la física, por otra parte, concentración es la magnitud que permite medir y dar a conocer cuánta cantidad de sustancia se puede encontrar en cada unidad de volumen. El Sistema Internacional establece que la unidad de concentración es el mol por metro cúbico.

La concentración de carácter mental, por otra parte, es el proceso de la mente que consiste en centrar voluntariamente la atención sobre un objetivo. A través de la concentración, la persona deja momentáneamente de lado todo aquello que puede interferir en su capacidad de atención.

En este caso, por ejemplo, hay que decir que muchos son los profesionales que requieren desarrollar la concentración para poder llevar a cabo su trabajo. Así, en el caso del mundo de espectáculo hay artistas como magos, mentalistas o trapecistas que necesitan de la citada concentración para realizar sus números y de esta manera conseguir que ellos salgan tal y como desean, lo que hará que el público asistente quede gratamente sorprendido.

Cabe resaltar que la concentración resulta vital para el aprendizaje (la adquisición de nuevos conocimientos), la precisión en la ejecución de movimiento y la puesta en marcha de una estrategia. Los deportistas, por ejemplo, deben estar concentrados para enfocarse en sus acciones.

Entre los trastornos o enfermedades que afectan la concentración, se encuentran la drogadicción, el déficit de atención con hiperactividad y la depresión. Para mejorar la concentración, en cambio, se recomiendan la meditación y el yoga.

Una disciplina esta última, que tiene su origen en La India y que se caracteriza por el hecho de que quien la lleva a cabo consigue su bienestar mental y físico, una calma religiosa pues logra la unión de su alma con Dios, y además una clara percepción de su propio yo.

Varias son las modalidades de yoga que pueden practicarse destacando especialmente el Raja Yoga, el Gñana Yoga y el Karma Yoga. No obstante, también existen otras disciplinas similares como son el Hatha, que es el que está más extendido por todo el mundo y que se basa en el desarrollo de una serie de posturas para conseguir una absoluta serenidad tanto física como mental.

Un campo de concentración, por último, es un centro de detención donde las personas no tienen garantías jurídicas. Los detenidos suelen ser torturados o explotados sin que se respeten sus derechos.

Entre los campos de concentración más conocidos se encuentran los que crearon los nazis antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Casi cuarenta fueron los recintos de este tipo que se pusieron en marcha en aquel entonces, destacando los de Auschwitz o el de Treblinka, trayendo consigo que más de mil personas murieran a diario en ellos simplemente por ser judíos, homosexuales o disidentes políticos.