Significado de estímulo

  • m. Cualquier elemento externo a un cuerpo o a un órgano que estimula, activa o mejora su actividad o su respuesta o reacción:
    estímulo sonoro, visual, para trabajar.

Definición de estímulo

  • Agente externo a un cuerpo que mejora o activa el dinamismo en su beneficio.
  • Cualquier tipo de incitación para funcionar u obrar.

La noción de estímulo encuentra su raíz en el vocablo en latín stimulus, uno de cuyos curiosos significados es aguijón. Esta palabra describe al factor químico, físico o mecánico que consigue generar en un organismo una reacción funcional. El término también permite hacer mención al entusiasmo para desarrollar una determinada acción o trabajar y da nombre a la vara con punta de hierro que utilizan los boyeros para conducir o guardar a los bueyes.

Por lo general, puede afirmarse que un estímulo es aquello que posee un impacto o influencia sobre un sistema. En el caso de los seres vivos, el estímulo es aquello que origina una respuesta o una reacción del cuerpo.

La noción de estímulo está vinculada al verbo estimular, que significa provocar la concreción de algo o dar inicio a una actividad, labor, operación o función. Por ejemplo, un estímulo económico constituye una motivación extra para quien trabaja; un estímulo sonoro, como ser el disparo de un arma de fuego, puede señalar el comienzo de una competencia.

La psicología habla de estímulo condicionado e incondicionado, asociados a dos tipos de respuestas, también condicionadas e incondicionadas. Numerosos estudios realizados por el fisiólogo y psicólogo ruso Iván Petróvich Pavlov, a fines del siglo XIX y comienzos del XX, explican detalladamente estos concepto con la ayuda de voluntarios caninos. En pocas palabras, entendemos estímulo incondicionado a aquel que genera en el sujeto una respuesta de carácter innato, generalmente llamada reflejo. Por otro lado, un estímulo condicional espera un resultado específico, que el organismo no sabría dar antes de recibir las instrucciones correspondientes.

Hablando específicamente acerca de las investigaciones de Pavlov, es muy conocido el experimento de los perros y la comida. Al igual que los seres humanos, al colocar alimento en la boca, los animales comienzan el proceso de salivación, que es una respuesta incondicionada o reflexiva ante un estímulo también incondicionado. Pero el psicólogo ruso notó que los perros comenzaban a salivar antes de comer, tan sólo con entender que su tutor estaba preparando su alimento. Partiendo de esta situación, curiosa para él, decidió realizar una prueba en la que hacía sonar una campana cada vez que daba comida a un perro, logrando que éste asociara ambos eventos. Una vez conseguida esta relación, el can salivaba ante el mero tintineo.

Estos estudios se aplican a la comunicación entre las personas, y establecen que si no existe un estímulo, no habrá una respuesta. El resultante modelo lineal de la comunicación humana, que fue desarrollado por Harold D. Laswell, propone una fórmula que encadena cinco preguntas para analizar la interacción en el lenguaje: ¿Quién / dice qué / por cuál canal / a quién / con qué efecto? Dado que los idiomas requieren de un extenso y arduo aprendizaje y que las diferencias en su interpretación acarrean infinidad de problemas sociales y culturales, es entendible que estas investigaciones sean tan importantes para la vida en sociedad.

En el plano de la estadística, el modelo estímulo-respuesta persigue el propósito de establecer una función matemática para reflejar el vínculo entre el estímulo y el valor que se espera en la respuesta. En otras palabras, se busca encontrar los estímulos necesarios para obtener cada tipo de resultado, permitiendo de este modo repetir una determinada respuesta cada vez que se lo desee.