Definición de genética

  • Propio de la genética o relacionado con ella.
  • Propio de los genes o relacionado con ellos.

Hasta el griego hay que retrotraerse para poder establecer el origen etimológico del concepto genética. Más exactamente dentro de dicho idioma podemos establecer que se forma a partir de la unión de dos palabras: genos que se puede traducir como raza, nacimiento u origen, y el sufijo –ikos cuyo significado es “relativo a”.

Por tanto, estableciendo dicha unión y la correspondiente descripción del origen etimológico podemos determinar que el sentido literal de genética es el de aquello que es relativo al nacimiento o raza de un ser.

La genética es la rama de la biología que se encarga del estudio de aquello es transmitido en sucesivas generaciones a través de los genes. El concepto también hace referencia a lo que se vincula con el comienzo, el inicio o la raíz de algo.

Por ejemplo: “El niño sufre una enfermedad genética y necesita con urgencia un transplante para poder seguir viviendo”, “Creo que el secreto de mi capacidad de salto se encuentra en la genética”, “Es un perro de buena genética que seguramente se mantendrá saludable hasta avanzada edad”.

La genética, por lo tanto, analiza cómo se transmite la herencia de la biología de un individuo a otro. Su principal objetivo es explicar la manera en que los rasgos y diversas cualidades pasan de los padres a sus descendientes.

Estas transferencias se desarrollan mediantes los genes, compuestos por fragmentos de ácido desoxirribonucleico o ADN, una molécula que se encarga de la codificación de los datos genéticos presentes en las células.

El ADN, que controla las funciones, el comportamiento y la estructuración de cada célula, tiene la capacidad de replicarse y producir una copia de sí mismo.

Partiendo de todo lo expuesto podemos establecer que también existen las llamadas enfermedades genéticas que son aquellas que se producen como consecuencia de la alteración del genoma. A nivel básico las mismas pueden clasificarse en hereditarias y en no hereditarias.

Entre las enfermedades de este tipo destacan varias entre las que se encuentran, por ejemplo, el síndrome de Tourette que se caracteriza fundamentalmente porque la persona en cuestión cuenta con un trastorno de tipo neuropsiquiátrico que le lleva a tener multitud de tics ya sea a nivel vocal o a nivel físico.

Junto a él también se halla la enfermedad de Canavan que es de tipo hereditario y que se caracteriza porque quien la padece va sufriendo una degeneración progresiva de la materia blanca del cerebro. Este hecho supone que la persona que la padece tenga muy poco tiempo de vida y, como máximo, llega a alcanzar los primeros años de lo que es la edad adulta.

Es posible subdividir la genética en distintas ramas, como la molecular (centrada en cómo se compone y se duplica el ADN), la cuantitativa (estudia los efectos que generan los genes en un fenotipo) y la mendeliana o clásica (focalizada en el conocimiento de los genes y de los cromosomas para comprender cómo se transmiten a través de las distintas generaciones), entre muchas otras.