Definición de japón

El vocablo ‘Japón’ tiene su origen en el término Nippon, cuya traducción en español de manera literal es “el origen del sol”. Por eso, la denominación oficial y original de la nación japonesa es Nippon-koku, es decir, “el país del origen del sol”.

Se trata de un país insular que se localiza en el este asiático, entre el Océano Pacífico y el Mar del Japón. Si se observa un mapa, se lo puede divisar al este del territorio chino, Rusia y la península de Corea. Japón comprende más de 3.000 islas y tiene la décima población más numerosa del planeta ya que está compuesta por alrededor de 127 millones de individuos.

Tokio, la capital del mencionado país, está señalada como la porción urbana más amplia del mundo en materia de población ya que ésta supera los 30 millones de habitantes.

Desde que adoptara su constitución de 1947, Japón mantiene como forma de gobierno una monarquía constitucional, con un emperador y un parlamento elegido (la Dieta).

En la actualidad, Japón se destaca a nivel mundial como una de las potencias económicas más poderosas y una nación líder en cuestiones vinculadas al desarrollo tecnológico. El país está involucrado con organismos como G8, G4, las Naciones Unidas y APEC.

Japón lleva casi medio siglo de progreso en cuestiones económicas. Los especialistas atribuyen el éxito al control sobre las importaciones, a la gran inversión llevada a cabo en el interior del país y a la fuerte política de exportación impulsada por el Ministerio de Comercio Internacional e Industria. Esta combinación de factores ha permitido que Japón tenga un Producto Interior Bruto (PIB) superior a los 5 billones de dólares anuales.

Por otra parte, cabe destacar que Japón es el segundo país con mayor equidad de ingresos per cápita. Además, se dice que Japón es una de las sociedades más amables, educadas y serviciales de todo el mundo; y cuenta, por otro lado con lugares muy hermosos para veranear, donde practicar buceo, asistir a festivales tradicionales, entre otras magníficas opciones.

Historia y arte en Japón

El pueblo japonés ha sufrido mucho a lo largo de la historia, a veces por causas naturales, como terremotos (Fukushima 2011) que han asolado al país y otras provocadas, como la bomba atómica (Hiroshima y Nagasaki 1945), que destruyó una parte importante de la sociedad y que significó una marca imborrable en la historia de este país. Pese a ello, Japón goza de una actitud de trabajo y de empeño alucinantes y siempre sabe reponerse por fuertes que sean las caídas. Posiblemente porque “el país del sol naciente, emergerá siempre de sus cenizas y sus escombros, para convertirse nuevamente en la mayor potencia de todo el mundo”.

Japón ha recibido para la formación de su cultura el contacto con la cultura china y coreana y también a sus relaciones con Occidente, y también se hacen responsables de las masacres cometidas por su parte contra las civilizaciones de Corea, China y Manchuria, y de la Segunda Guerra Mundial.

La historia de este país se divide en siete edades: prehistórica (senshi), protohistórica (genshi), antigua (kodai), medieval (chûsei), premoderna (kinsei), moderna (kindai), y contemporánea (gendai) y cada una a su vez se divide en períodos más específicos.

En lo que respecta al arte de este país, tiene raíces y características religiosas, ceremoniales y con un marcado respeto por la naturaleza, el cual se puede ver claramente en las pinturas de paisajes que posee un tinte lírico y contemplativo.

El budismo cuyo origen se encuentra en la India, al propagarse en todo el continente asiático, llegó a Japón, donde fue adoptado por muchos ciudadanos. Está conectado íntimamente con las primeras obras de arte de Japón y posiblemente es por eso que el arte en este país tenga una esencia mística y espiritual.

El pueblo japonés siente un gran respeto por su cultura milenaria, y pese a que los rasgos comunes del pueblo van modificándose a lo largo de los siglos, la esencia no cambia, no se destruye aquello que dio vida al surgimiento de este pueblo y en el arte, aún hoy puede notarse un modificador común con las tradiciones, el amor por la naturaleza y por la vida.