Significado de lectura

  • f. Acción de leer:
    dedica mucho tiempo a la lectura.
  • Obra o cosa leída:
    esta lectura no tiene desperdicio.
  • Interpretación del sentido de un texto:
    esta frase tiene varias lecturas.
  • Exposición de un tema sorteado en oposiciones que previamente se ha elaborado:
    lectura de la tesis.
  • Cultura o conocimientos de una persona. Más en pl.:
    son muchas sus lecturas.
  • Control e interpretación de los datos de un contador:
    la lectura del gas.
  • Interpretación y comprensión de cualquier tipo de símbolos o signos, impresos o no:
    lectura de los posos del café.
  • Reproducción de señales acústicas grabadas en cualquier soporte:
    falla la lectura de este código.
  • Extracción de la información contenida en la memoria de un ordenador para transmitirla a un registro exterior:
    lectura del disco duro.

Definición de lectura

  • Acción de leer.
  • Aquello que ha sido o puede ser leído.
  • Explicación o elección del sentido dado a un texto, argumento o hecho.
  • Exposición oral de un tema formal ante un tribunal por un aspirante a un título académico o cargo laboral.

Por lectura se entiende al proceso de aprehensión de determinadas clases de información contenidas en un soporte particular que son transmitidas por medio de ciertos códigos, como lo puede ser el lenguaje. Es decir, un proceso mediante el cual se traducen determinados símbolos para su entendimiento. Se puede optar por códigos de tipo visual, auditivo e incluso táctil, como ocurre con el Braille, un método que utilizan los no videntes. Cabe destacar que existen alternativas de lectura que no necesariamente se respaldan en el lenguaje, como sucede por ejemplo con los pictogramas o la notación.

La mecánica de la lectura implica la puesta en marcha de varios procesos. La fisiología, por ejemplo, ofrece la posibilidad de analizar y entender la capacidad de lectura del ser humano desde una perspectiva biológica (estudiando el ojo y la habilidad para fijar la visión).

La psicología, por su parte, contribuye a conocer el proceso que se pone en funcionamiento en la mente cuando alguien lee, tanto para interpretar símbolos, caracteres e imágenes como en la asociación de la palabra con lo que ese término representa.

La lectura consta, básicamente, de cuatro pasos: la visualización (un proceso discontinuo, ya que la mirada no se desliza de manera continua sobre las palabras), la fonación (la articulación oral, consciente o inconsciente, a través de la cual la información pasa de la vista al habla), la audición (la información pasa al oído) y la cerebración (la información llega al cerebro y culmina el proceso de comprensión).

Existen diversas técnicas a la hora de iniciar una lectura, que permiten adaptar la forma de leer al objetivo que desea alcanzar el lector. Generalmente, se busca maximizar la velocidad o la comprensión del texto. Como estos objetivos son contrarios y se enfrentan entre sí, la lectura ideal implica un equilibrio entre los dos.

La lectura ofrece muchas ventajas para quienes la toman como un hábito imprescindible en sus vidas. Entre algunas de las riquezas que produce se encuentra, un enriquecimiento del universo interno y de la comprensión de otras realidades, adquisición de conocimientos que podrían servirnos, mejoramiento de nuestra capacidad comunicativa (sobre todo si se realiza una lectura oral) y colaborar con el desarrollo de la capacidad de análisis, resolución de problemas y asociaciones. Además, no debemos olvidar que es una fuente de entretenimiento apto para todas las edades, sexos y condición social. El secreto para apasionarse con la lectura reside en saber encontrar aquello que se adapta a nuestros deseos, intereses y necesidades.

Para que la lectura sea provechosa es muy importante que previamente se conozca el propósito de dicha actividad, cuál es la razón por la que deseamos leer; una vez hemos resuelto esto podemos buscar materiales que nos permitan alcanzar dicho objetivo y predisponernos para una lectura satisfactoria.

Las estrategias de lectura, consisten en una serie de proposiciones para un mejor aprovechamiento de la actividad. Por ejemplo, si se desea leer para adquirir conocimientos y estudiar, una estrategia de lectura dividirá diferentes formas de encarar la lectura que nos permitan adherir mejor los conocimientos. Estas formas son lectura exploratoria, rápida, profunda, relectura y repaso. Si además se las combina con determinadas técnicas de estudio (subrayado, consulta del diccionario, toma de notas, etc), la lectura será mucho más enriquecedora y los conceptos se asimilarán de manera más profunda.

Hay dos tipos de lectura: lectura mecánica (rápida, sin ahondar en los conceptos, sirve para tener un pantallazo general acerca de un tema, prescindiendo de los conceptos nuevos que pudieran surgir y de la estructura del texto. En este tipo de lectura el lector es pasivo porque lee para no aburrirse y de forma sistemática sin interiorizar en nada) y lectura comprensiva (detallada, intentado captar la mayor cantidad de información posible, de aprehender conceptos y alcanzar una visión analítica sobre el tema. Fundamentalmente se busca la interpretación crítica de lo que se lee. En este caso el lector es activo porque interroga, critica y analiza).

A su vez dentro de estas lecturas se incluyen la lectura literal (comprender los contenidos tal cual aparecen en el texto, por ejemplo para memorizar un poema), lectura deductiva (captar el contenido de lo que ha leído y analizarlo para saber si es correcto o no) y lectura sintáctica (discernir la idea principal y separarla de las secundarias en cada párrafo. Es decir captar el tema principal y poder elaborar un resumen del texto).

La actitud es un aspecto fundamental de la lectura, como habrán podido suponer de acuerdo a la descripción de lectura mecánica y comprensiva. El lector es protagonista y es el que decide qué tipo de resultados se obtendrán de esa actividad, la concentración y el interés son fundamentales para tener una lectura provechosa.

Cabe destacar que se llama comprensión lectora al proceso que desarrolla cada lector al leer, donde construye ideas, sentimientos y análisis a partir de lo que lee y utilizando sus conocimientos previos en contraposición con los que le ofrece dicha lectura. La interacción del lector con el texto es el eje central de dicha comprensión, y por ende fundamental para realizar una lectura eficiente y rica.

Desde mi punto de vista, la educación tal cual se concibe hoy en día (sistemas educativos actuales) no favorece a la buena lectura. Los estudiantes no leen acerca de lo que les interesa, sino aquello que les imponen, y una lectura desarrollada en estas condiciones difícilmente sea provechosa. Haz memoria, de todos los textos que has tenido que leer en tu vida estudiantil ¿cuántos y cuáles recuerdas? ¿y aquellos que hayas leído por ocio? Posiblemente puedas contar detalladamente el argumento de todas las novelas que leíste, porque las elegiste libremente y nadie te impuso la obligación de leerlas. Ahí reside el verdadero aprovechamiento de la lectura, en leer aquello que es de interés personal. La libertad debería estar íntimamente unida a la lectura, porque somos lo que leemos y no nos pueden obligar a leer (ser) algo (alguien) que no deseamos.

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