Significado de miedo

  • m. Sensación de alerta y angustia por la presencia de un peligro o mal,sea real o imaginario:
    miedo a morir,miedo al fracaso.
  • Recelo de que suceda lo contrario a lo que se espera o desea:
    tengo miedo de que llueva el día de la excursión.
  • miedo cerval Miedo atroz o excesivo.
  • de miedo loc. adj. Muy bueno:
    ese actor está de miedo.
  • loc. adv. Mucho o muy bien:
    estuvo de miedo en el recital.

Definición de miedo

  • Emoción de ansiedad difícil de controlar causada por algo que puede causar algún daño físico, emocional, patrimonial etc. Tanto el objeto que causa el miedo como la posibilidad de causar daño pueden ser reales o imaginarios.
  • Sentimiento de sospecha o preocupación de que ocurra algún suceso adverso.

La palabra miedo proviene del término latino metus. Se trata de una alteración del ánimo que produce angustia ante un peligro o un eventual perjuicio, ya sea producto de la imaginación o propio de la realidad.

El concepto también se utiliza para nombrar al rechazo o aversión que siente un individuo a que le pase algo malo u opuesto a lo que pretende para sí mismo y para sus seres queridos. Por ejemplo: “Cuando el ladrón sacó el arma, sentí mucho miedo”, “Nunca tuve tanto miedo como cuando leí, por primera vez, un libro de Stephen King”, “Me da miedo que el tío Ernesto no supere la operación”.

Puede decirse que el miedo resulta desagradable para quien lo padece. Esta emoción, sin embargo, también funciona como un método de supervivencia ya que pone en alerta a las personas y los animales frente a una amenaza. De esta manera, una cebra que siente miedo por los leones, huirá apenas advierta la presencia de su depredador. Algo similar hará un hombre que, al escuchar disparos, se pone a resguardo por miedo a resultar herido.

Aunque estamos hablando del miedo desde un punto de vista general, tenemos que ser conscientes que existen diversos tipos de él. Así, entre las clasificaciones más habituales nos encontramos con las siguientes:

Miedo a los cambios. Tanto las personas adultas como los niños pueden sufrir este pavor a modificar no sólo su rutina sino también su entorno. Esto se puede producir por culpa de un cambio de colegio, de trabajo, de ciudad, de amigos…

Miedo a la oscuridad. Si hay un pavor que sea muy propio de los más pequeños es este que puede producirse a raíz de pesadillas, de situaciones que se imaginen o de cuentos que les hayan asustado. En este caso, los niños que lo sufren es habitual que tengan que dormir con alguna luz encendida en su habitación.

Miedo a los animales. Todos podemos sufrir este miedo a los animales en general o a alguno en concreto. Lo mejor para superarlo es informarse bien de aquellos, de los peligros que pueden traer consigo y también de todo lo bueno que tienen.

Miedo a las tormentas. En la etapa infantil es cuando se produce más frecuentemente este pavor, no obstante, existen muchos adultos que siguen sufriéndolo y en concreto tanto a las citadas tormentas como a los propios truenos.

Además de estas distintas clases de miedo, también podemos subrayar que existen otros tales como el miedo a la separación, los llamados “escolares” que son aquellos en los que se tiene pavor ante el fracaso o ante las actividades públicas, o bien los nocturnos.

Es importante destacar que, más allá de su función biológica y psicológica y de su calificación como emoción desagradable para los individuos, el miedo también aparece en el arte como una forma de entretenimiento. Por eso constituye un género literario (como los cuentos o las novelas de miedo) y un género de la industria cinematográfica (el cine calificado como de terror) por sí mismo.

Esto quiere decir que las personas pueden comprar un libro o ir al cine para sentir miedo, aunque saben que esa emoción está generada por un producto artístico que no le generará un daño real.

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