Significado de pasado

  • adj. Que ha ocurrido en un tiempo anterior al presente:
    experiencias pasadas;
    años pasados.
  • Que está estropeado,gastado o muy cocido:
    el arroz está pasado;
    esa música está pasada.
  • Que está bajo los efectos de la droga o del alcohol:
    ir pasado.
  • m. Tiempo anterior al presente:
    los dinosaurios vivieron en el pasado;
    tiene un pasado oscuro.
  • pretérito, tiempo verbal:
    pasado simple de indicativo.
  • f. Último repaso o retoque antes de dar una cosa por terminada:
    dar una pasada al examen.
  • Limpieza,plancha o costura superficiales:
    dar una pasada a una camisa.
  • Vuelo o recorrido realizado por una aeronave o por un vehículo en un lugar:
    la motocicleta hizo varias pasadas por debajo de mi casa.
  • Acción inmoderada,excesiva o muy buena:
    esa jugada ha sido una pasada.
  • mala pasada Faena,jugarreta,mal comportamiento de una persona con otra:
    me jugó una mala pasada.
  • de pasada loc. adv. Sin detalle,ni detenimiento:
    lo saludé de pasada.

Definición de pasado

  • Temporada antes del presente.
  • Militar que ha desertado de un ejército y sirve en el enemigo.
  • Pasados (En plural) Ascendientes o antepasados.
  • Participio pasado del verbo pasar
  • Previo, anterior, que ya pasó o sucedió.
  • Excedido, sobrepasado.
  • Drogado, narcotizado.
  • Al hablar de una sustancia orgánica (fruta, carne, etc.), que ha pasado de sazón, se ha podrido, estropeado o no es agradable o conveniente para el consumo.
  • Insolente, atrevido, grosero, abusador.
  • Gastado, demasiado maduro.

El pasado es el tiempo que ya sucedió y que, en una línea cronológica, ha quedado atrás. Se conoce como pasado tanto a dicho tiempo como a aquello que aconteció en el periodo en cuestión. Por ejemplo: “Las adicciones del cantante ya quedaron en el pasado”, “El pasado turbulento del jugador salió a la luz cuando intentó cruzar la frontera y fue detenido por la policía”, “Argentina fue un país muy próspero en el pasado, pero actualmente sufre grandes problemas económicos y tiene a más de la mitad de la población bajo la línea de pobreza”.

Existen distintas formas de analizar el pasado. Hay quienes creen que todo tiempo pasado fue mejor: se trata de una postura pesimista que no confía en el progreso de la Humanidad, sino que defiende la realidad vivida en años anteriores.

Otra posición filosófica, más asentada en la realidad, sostiene que el pasado debe ser recordado para rescatar lo positivo y para no repetir los errores. En este sentido, el pasado sería la base sobre la cual se construye el presente y se planifica el futuro.

Una tercera postura afirma que el pasado no existe (o que, al menos, sólo existe en la mente de las personas). De acuerdo a esta noción, lo único que tiene existencia real es el presente: el pasado ya murió y el futuro aún no ha llegado.

A pesar de dicha distinción ideológica, es casi inevitable sentir una cierta nostalgia con respecto a nuestro pasado. Aun aquéllos que afirman mirar hacia el futuro, pensar siempre en el desarrollo y el crecimiento, amar la innovación y no temer al cambio, pasan por momentos de debilidad en los que añoran la infancia, la inocencia propia de esa época en la que, en el caso de los más afortunados, no existían las obligaciones, la muerte o el desarraigo, entre tantas dolencias diferentes que se pueden sufrir en la vida.

El pasado da una sensación de seguridad, de control, ya que se conoce y no cambia. Claro que tenemos el poder de recordarlo con ciertas modificaciones que se ajusten a las necesidades que tengamos en cada etapa de nuestras vidas. Es muy común que un mismo hecho se traiga a la memoria con distintas connotaciones cada vez, dependiendo de los sentimientos presentes al momento de evocarlo; por ejemplo, alguien que logra dejar la pobreza atrás puede recordar con desprecio su infancia llena de carencias y, más tarde, si sufre una pérdida muy profunda, añorarla por la seguridad afectiva que sentía, a pesar de la inestabilidad económica.

Como suele suceder en otros casos, una postura equilibrada es la más aconsejable, ya que nos permite aprender del pasado para construir un presente mejor. Es inevitable apoyarse en la experiencia para crecer; ¿qué sería de un científico sin partir de la infinidad de descubrimientos hechos por sus antecesores, o de un escritor sin haber cultivado la lectura a través de los grandes clásicos? En muchos casos, el orgullo lleva a ciertas personas a buscar una realidad totalmente desprendida de las raíces, creyendo que sólo de ese modo es posible alcanzar la autenticidad. Y esto no podría estar más alejado de la realidad.

Nadie puede escoger sus orígenes, y las personas que buscan respuestas para todo suelen lamentar muchos acontecimientos de su pasado, sean enseñanzas de sus padres que carecían de sentido o moral, o ideas que solieran defender en la adolescencia y con las que ya no se sientan identificados. Pero alguien capaz de cuestionar esos sucesos y capitalizar lo aprendido de los errores tiene una riqueza incalculable y probablemente no haya muchos obstáculos que no pueda superar en la vida.

Para la física, el pasado de un acontecimiento X está formado por la totalidad de los puntos de la dimensión espacio-temporal que pueden tener influencia en lo que sucede en X.

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