Significado de tangible

  • adj. Que puede tocarse:
    tus aspiraciones son tan tangibles como el humo.
  • Que se percibe de manera precisa:
    el nuevo asesor hizo tangibles los beneficios de la empresa.

Definición de tangible

  • Susceptible de ser tocado.
  • Que se ve o se entiende de manera clara.

Con origen en el término latino tangibilis, la palabra tangible se utiliza para nombrar lo que puede ser tocado o probado de alguna forma. En un sentido más amplio, también hace referencia a aquello que puede percibirse con precisión.

Por ejemplo: “No me gustan los regalos simbólicos: prefiero las cosas tangibles”, “Necesito conseguir algún logro tangible para evitar que me despidan”, “Nuestra gestión ha conseguido resultados tangibles en todas las áreas”.

Lo tangible, en definitiva, es aquello a lo que se puede acceder desde el tacto. Éste es el sentido que posibilita que un organismo perciba diversas características de un objeto, como su dureza o su temperatura. El órgano más importante en este sentido es la piel, que dispone de múltiples receptores nerviosos que logran convertir los estímulos externos en datos que pueden ser interpretados a través de la actividad cerebral.

Podría decirse que todas las cosas concretas (físicas) son tangibles: una pelota (balón), una cama, una computadora, un árbol, etcétera. Todas ellas están hechas de materiales y pueden ser percibidas mediante el tacto. Cuando un sujeto pasa su mano por el pétalo de una flor, los receptores nerviosos de su piel captan la información de su textura y la transmiten al cerebro.

Los conceptos abstractos como las emociones y los sentimientos, en cambio, son intangibles. La felicidad, la tristeza y el amor no pueden tocarse: estas palabras, de todas formas, pueden manifestarse de forma tangible (un regalo especial a un ser querido puede ser una manifestación tangible de afecto). Otras cosas intangibles son el viento, la luz y el humo.

Cabe destacar que para la economía, un bien tangible es aquel producto o servicio que es comercializado entre los habitantes de una misma nación.

Lo tangible en contabilidad

Durante la Revolución Industrial, la contabilidad prestó un servicio imprescindible a la creación del capitalismo, permitiendo contabilizar tanto las materias primas con las que se contaba, como los productos que se obtenían en el proceso de industrialización y todos aquellos bienes relacionados con la producción. Sin embargo, posteriormente aparecieron nuevos elementos en el sistema, como la información abundante, la globalización y la estrecha relación que se puede conseguir gracias a la existencia de la red.

Desde ese momento, los servicios han ocupado un lugar destacado en la economía; esto trajo consecuencias negativas, porque los servicios no son fáciles de contabilizar, dada su característica de intangibles. A su vez, la enorme velocidad con que transita la información en la red, ha despertado en la contabilidad cientos de interrogantes, como ser la forma de controlar y contabilizar aquello que no tiene una forma específica y que fluctúa de maneras casi impredecibles a lo largo del tiempo.

La solución para este conflicto puede ser o bien vivir a la antigua (estableciendo parámetros estáticos que no revelen de forma clara la verdad, pero que permitan llevar números sobre ella) o intentar buscar la forma de contabilizar aquello que es intangible.

Mientras los contadores ortodoxos se inclinan a continuar con las viejas prácticas, aunque deban prescindir de los valores exactos de la realidad, los modernos prefieren buscar formas nuevas de trabajar sobre los bienes a fin de poder encontrar un número exacto que describa el valor de los servicios y todo lo que esté relacionado con ellos.

Por último, cabe mencionar el concepto de valor contable tangible, que es necesario no confundir con el ratio cotización también conocido simplemente como valor contable. Ambos permiten determinar si la acción bursátil de una determinada empresa es cara o barata, y se diferencian en la forma en que se obtienen. El primero sólo tiene en cuenta los activos reales de la compañía, sin considerar las deudas y demás aspectos; el segundo se obtiene dividiendo los fondos propios por la cantidad de acciones. Los primeros hacen referencia al valor que tienen los activos de la empresa habiéndose descontado las deudas; cuanto menor sea, más barata será la acción.