Definición de volitivo

  • En Filosofía. Aplícase a los actos y los fenómenos de la voluntad.

La palabra volitivo proviene del latín y su traducción está directamente relacionada con el verbo “querer”. La Real Academia Española (RAE) afirma que volitivo es aquello relacionado con los actos y fenómenos de la voluntad.

La voluntad, por su parte, es la facultad de decidir y ordenar la propia conducta. Por lo tanto, aparece vinculada al libre albedrío y a la libre determinación.

Una conducta volitiva refleja la concreción de los pensamientos de una persona en actos. De esta manera, supone la libre elección de seguir o rechazar una inclinación, en una decisión donde interviene la inteligencia.

Hay filósofos que afirman que la voluntad está compuesta por el querer (el apetito) y el desear (la volición). Lo volitivo debe tener un fin, que es consciente y objeto de conocimiento del sujeto.

Puede diferenciarse entre la volición (el deseo que es objeto de conocimiento), la tendencia (el apetito natural determinado por lo orgánico y lo instintivo; carece de un fin racional) y la inclinación (posee un fin determinado, pero no es objeto de conocimiento).

En la voluntad intervienen el apetito y la volición, ya que el acto voluntario es deliberativo (se tiene conocimiento de lo que se está por hacer). En otras palabras: existe una motivación que se genera en el pensamiento y que se somete a una deliberación; con ese conocimiento, el sujeto analiza las posibilidades y concreta el acto en cuestión.

Los actos volitivos implican una resistencia externa (las necesidades no son suplidas de forma inmediata; por eso existe el deseo). Lo volitivo es aquel acto que se encara para superar la resistencia y alcanzar lo deseado. El estudio, por ejemplo, representa uno de los actos volitivos más productivos y a su vez más didácticos, si se quiere, para comprender las bases de los conceptos tratados en esta definición.

En primer lugar, el mundo tal y como lo conocemos quienes vivimos sometidos a un sistema social nos exige el aprendizaje de una larga serie de códigos para desenvolvernos con éxito, siendo el idioma uno de los primeros y más complejos. El correcto dominio de la lengua es la clave para la vida en sociedad, y se puede dividir en varias porciones, como ser el habla, la escritura y los gestos. Desde que nacemos, sin entrar en el terreno de las deficiencias sensoriales, oímos a nuestros mayores hablar, reír, gritar, llorar, y no entendemos sus palabras ni sus emociones; estamos obligados a encontrar un sentido a nuestro entorno para poder formar parte de él activamente.

Pasados unos años, si una persona ha conseguido adaptarse a su grupo familiar y a su entorno, encontrará constantemente situaciones extrañas e indescifrables, tales como una película en un idioma que no entiende o un comentario acerca de un tema que excede a sus conocimientos. Nuestro cerebro tiene la tendencia de hacerse camino entre lo desconocido para encontrar refugio en lo conocido, por lo cual deja atrás gran parte de estos datos. Sin embargo, cuando surge un interés por aprender, producto de la voluntad, se comienza la ardua tarea de enfrentar las barreras antes descritas para adquirir una nueva habilidad.

Para el realismo volitivo, la conciencia se considera mucho más que un espacio que aloja de forma pasiva la información, sino que funciona a través de la voluntad, luchando contra la realidad externa, la cual representa esa resistencia, esa barrera que nos impide alcanzar nuestros deseos. Es necesario aclarar que se trata de un concepto filosófico, de un tipo de realismo, cuyas bases dicen que todo aquello que percibimos de nuestro entorno es simplemente una representación “falsa” de los objetos y sujetos que nos rodean.